Instrucciones
para un aseo escatológico.
La real academia de la
lengua española define la palabra nalga como “Cada una de las dos porciones carnosas y
redondeadas situadas entre el final de la columna vertebral y el comienzo de
los muslos”. Así pues, y justo al final de la línea horizontal que dibuja la
nalga derecha recostada a la nalga izquierda, se encuentra el aparato excretor
bajito; también conocido por la misma academia como “el orificio en que remata
el conducto digestivo y por el cual se expele el excremento”, o en su defecto,
ano, cuatro letras, ojo, asterisco, hoyo negro o culo. Ahora bien, debido a la concurrencia de eventuales y
olorosos transeúntes conocidos como
caca, popo, mierda, excremento, suciedad, inmundicia, cosa de poco
valor, plasta o bollo dicho aparato se ve en la necesidad de un buen aseo, para
ello sigua las instrucciones:
1.
Con la mano derecha enrolle entre 70 y
80 cm de una hoja delgada hecha con pasta de fibras vegetales obtenidas de
trapos, madera, paja, etc., molidas, blanqueadas y desleídas en agua y con
olores frescos, también conocidas como papel higiénico, rollo sanitario, papel
de baño o limpia caquita.
2.
Lleve su enrollada mano recubierta por
el suave y oloroso material a la parte inferior de dicho aparato; una vez allí,
deslícela con suavidad, ritmo y cadencia moderada única y exclusivamente hacia
arriba.
3.
Con sumo cuidado retire su mano de la
envoltura, seguidamente, haga un pliegue a esta, de tal suerte que deje en medio la parte afectada, ello, le
habilitará material para continuar el proceso. Es pertinente, hacer dos, máximo
tres pliegues, ya que, en la medida en que se reutilice el papel este se irá
reduciendo y podrá terminar mirando la punta de su dedo con cierto desdén.
4.
Repita la acción como mínimo 2 veces y como
máximo 4. Ya que más veces podría lacerar la capa extendida, piel o epidermis
tan delicada en aquella zona.
5.
Deposite el material afectado única y
exclusivamente en un recipiente para material afectado.
6.
Presione el remolino casero o excusado,
y mire con tristeza como la tierra se traga una parte que alguna vez fue suya.
7.
Lávese las manos con un agente
desinfectante para que recupere un poco su olor original y salga a la calle con
la sonrisa de quien acaba de… gracias a
dios.
Por Luvin Arbey Benitez.